"100 días solo en el mar: Cuando pierdes la esperanza, es el momento de vencer la desesperación"

"100 días solo en el mar: Cuando pierdes la esperanza, es el momento de vencer...

105 días, 20 horas, 10 minutos y 32 segundos… Más o menos tres meses y medio, es el periodo de tiempo que pasó el navegante suizo, Alan Roura solo en el mar. Una pequeña fracción de vida para un joven de 24 años.

Roura no sólo sobrevivió a la aventura, sino que terminó duodécimo en la Vendée Globe, considerada la regata más dura del mundo. Una vuelta al mundo en solitario, sin paradas ni asistencia.

“La gente pensaba que yo quería batir el récord y por eso recibí muchos comentarios de gente que consideraba que era demasiado pronto, que yo era muy joven y que no estaba listo para el desafío. Cuando estaba buscando un patrocinador, recibí muchas negativas debido a mi edad, en comparación con los demás participantes.”

A pesar de las dudas, Roura afrontó el desafío y logró el apoyo de La Fabrique, una empresa familiar que decidió respaldarle. Juntos, navegante, patrocinador y equipo de apoyo lograron prepararse para la regata en menos de un año, una tercera parte del tiempo invertido por algunos de sus rivales.

Pasar más de 100 días solo es algo que la mayoría de las personas no experimentará en su vida. Las malas condiciones meteorológicas y los problemas técnicos pueden ser difíciles, pero los mayores retos vienen desde dentro. Sin embargo, Roura dijo que consiguió arreglárselas para conservar la cordura.

“Tenía 7 u 8 horas de tiempo libre a lo largo de las 24 horas del día, y casi nunca dormía más de dos horas seguidas. Durante esos momentos, me gustaba ver una película. Cuando estás solo en medio del océano las sensaciones son increíbles. La imagen y el sonido te hacen sentir como si estuvieras con alguien. También dibujé mucho, aunque no era fácil hacerlo en el velero. Me encanta dibujar pero reconozco que a veces parecían los dibujos de un niño de 3 años “.


Dibujo de Alan Roura

“Otra experiencia increíble de esta aventura es cuando el tiempo te permite acostarte en la cubierta bajo el sol, y mirar el mar infinito. Podía hacerlo durante horas y el sentimiento era indescriptible. Disfrutas la experiencia de vivir puramente en el tiempo presente.”

La típica pregunta que la gente suele hacerle a Alan es cuál fue el mejor y el peor momento de su regata. A lo que suele contestar:

“No hay mejores o peores momentos en una regata. Los momentos más complicados son aquellos en los que todo va mal y uno pierde la esperanza, pero entonces, uno puede superar el miedo y la desesperación. Lo que hace que esos momentos se conviertan en los mejores recuerdos”.

“Los tres mejores momentos de la carrera fueron el inicio, en el Cabo de Hornos, al sur de Chile, y la llegada en las Arenas de Olonne, al oeste de Francia. En el momento de la salida hay una mezcla de alegría y miedo cuando ves a tu familia y seres queridos desapareciendo en el horizonte. La salida en el Cabo de Hornos es un momento especial para todos los marineros del mundo. Te das cuenta de lo insignificante que eres. Es también el único momento en que realmente ves la tierra. La llegada también es aterradora porque sabes que es el fin de algo importante y que al día siguiente nada será igual, respecto a los últimos 100 días que viviste solo. Por supuesto, también es una gran alegría terminar la carrera y reunirte de nuevo con la gente después de tanto tiempo viviendo en soledad”.

Esta regata conocida como el “Everest de los mares” tuvo su primera edición en 1989. Desde las siete primeras ediciones, sólo 71 de los 138 marineros llegaron a la meta. Alan Roura se enorgullece de ser uno de ellos.

Descubre cómo el marinero más joven del Vendée Globe logró encontrar un patrocinador que lo apoyara en la más importante regata del mundo en esta entrevista exclusiva con La Fabrique.

Todas la imágenes son de Christophe Breschi para Vendée Globe.

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